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Número 26

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Turismo Islámico Perspectivas
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El velo y la playa

El velo para nadar, ØŸpodrÙŠa ser un comienzo para que la mujer participe con los miembros de su familia en las delicias del turismo veraniego?

 

Hoy dÙŠa, la mujer musulmana vive entre dos polos contradictorios: por una parte, obedecer a las normas y valores islÙ„micos, y por otra parte desembarazarse de ellos, en grado mÙ„s o menos importante. Esto se materializa durante las vacaciones de verano, cuando las familias corren a las playas para descansar de las fatigas de todo un aÙŒo. Y en estos casos aparecen las diferenciaciones y la lucha psicolÙŽgica que sufren las mujeres, e incluso los miembros varones de su familia. En efecto, hay quienes se baÙŒan en el mar o las piscinas mixtas y quienes se sientan en las playas con su velo puesto, sudando la gota gorda y quizÙ„s incluso angustiadas por estas cadenas impuestas por las costumbres islÙ„micas. La voluntad de las familias de que sus hijas se pongan el velo y eviten baÙŒarse ha empezado a debilitarse, por el hecho de que se trata de chicas acostumbradas a baÙŒarse durante toda su infancia.

 

El velo en la vida diaria

 

Es evidente que el velo es una obligaciَn para la mujer musulmana. La aplicaciَn de este texto de la charيa ha ido cambiando, pasando del enclaustramiento de las mujeres en sus hogares y en el exclusivo entorno familiar y femenino, a una relativa participaciَn en la vida social contemporلnea como resultado del avance de la civilizaciَn y del trabajo femenino en sus sociedades. Esta realidad ha llevado a la ausencia de numerosas ocasiones sociales y de ocio de las mujeres que desean mantener sus valores islلmicos, entre ellos el velo. Algunas se desentienden de esta obligaciَn, no sَlo para su ocio, sino también porque piensan que el velo es un obstلculo para su progreso en los لmbitos del trabajo y de la producciَn.

 

En esta investigaciÙŽn no afirmamos que hay dos tipos de musulmanas, las que aplican las reglas islÙ„micas poniéndose el velo y las que no lo hacen asÙŠ, porque éstas Ù’ltimas aplican las demÙ„s obligaciones islÙ„micas en la manera decente de vestirse y en su comportamiento. La expansiÙŽn del velo es el resultado de una consciencia islÙ„mica que se estÙ„ difundiendo en todos los continentes, al punto que se estÙ„n concretizando en su seno ciertas diversidades y modas. Muchos combinan las exigencias de los valores islÙ„micos con el poder creativo y adaptativo de la razÙŽn humana, en consonancia con la evoluciÙŽn de las civilizaciones; asÙŠ es como ha aparecido un sector econÙŽmico gracias al cual viven muchas personas, tales como diseÙŒadores, productores, comerciantes, distribuidores y encargados del marketing de tales producciones. La moda del velo ha empezado a invadir los mercados, pues su aceptaciÙŽn es grande, en particular por parte de las jÙŽvenes adolescentes. Esta bella moda del velo ha sido objeto de portadas de revistas, diarios e incluso de televisiones, y hay revistas especializadas en la cuestiÙŽn del velo.    

 

Por lo tanto el velo tiene ya un lugar en la estética, siendo capaz de mostrar un islam comprometido con los valores y los comportamientos cيvicos humanos, pues marcha en consonancia con las civilizaciones de la época en la que vivimos. El velo serل la alternativa a la descomposiciَn a la que se estل dirigiendo la civilizaciَn, porque la mujer comprometida con los valores cيvicos critica tal orientaciَn incluso antes que el hombre, y ello en todas las partes del mundo y cualesquiera que sean su credo y su edad. Una insَlita casualidad hizo que al ir a mi despacho el dيa 18 de septiembre de 2006 escuché una noticia en la radio que afirmaba que esa semana era la de la moda, celebrada por Europa en Londres, Parيs, Milلn y otras ciudades. Y se oyeron voces en estos paيses pidiendo que no se hicieran desfiles de ropa interior, mientras que otros llamamientos pedيan aْn mلs recato, en el sentido de que no se desnudaran cuerpos, porque eso es contrario a la decencia humana, tanto para un sexo como para el otro.

 

Todos los paÙŠses y todos los dirigentes, sin lugar a dudas, tienen el objetivo de educar a la mujer mediante estudios en escuelas y universidades para que participe en la construcciÙŽn de las sociedades junto al hombre, para dar una cultura que lleve tanto a la mujer como al hombre a aplicar sus propios valores y credos y en general los comportamientos cÙŠvicos humanos. 

 

Al tratar de este modo la cuestiÙŽn del velo, lo hago desde el punto de vista de un islam universal, pues en todas las ciudades del mundo hay adeptos de esta religiÙŽn, y no desde el punto de vista del islam cerrado de determinadas ciudades y aldeas.

 

AsÙŠ, por lo que precede, formulo si siguiente pregunta: ØŸcuÙ„les son las soluciones para que la mujer, con su velo, pueda desarrollarse en todos los terrenos culturales, cientÙŠficos, sociales, de ocio…, que estén en consonancia con los valores islÙ„micos?

 

Las fatwas de los teÙŽlogos

 

Es necesario, en este repaso, hablar de los seÙŒores teÙŽlogos de todas las tendencias islÙ„micas, que deben esforzarse en encontrar soluciones en consonancia con nuestros tiempos, inspirÙ„ndose en la tolerante charÙŠa, que Dios todopoderoso ha legislado mediante las aleyas corÙ„nicas que le inspirÙŽ a nuestro Profeta y Profeta de la Humanidad y mediante los dichos (hadices) que él pronunciÙŽ. Sabemos que las leyes divinas son terminantes en sus juicios y que los teÙŽlogos que se esfuerzan en interpretarlas mediante el ‘iŷtihad’ (el esfuerzo de interpretaciÙŽn teolÙŽgica) amplÙŠan sus aspectos sociales y cambiantes. Y puesto que hay divergencias entre tendencias y teÙŽlogos de una misma tendencia, e incluso en las versiones de un solo teÙŽlogo a lo largo de su vida, es necesario que exista una opiniÙŽn en consonancia con los tiempos actuales, en particular los tipos de velos, su necesidad y hasta qué punto se han de aplicar. AsÙŠ, las mujeres que llevan velo estarÙ„n seguras de su propia fe y hasta dÙŽnde pueden llevarlo, segÙ’n las oportunas fatwas. Es lo menos que se les puede pedir a los teÙŽlogos: una opiniÙŽn acorde con la época en la que vivimos, teniendo en cuenta que Dios todopoderoso ha hecho iguales al hombre y a la mujer en la recompensa y el castigo, excepto en algunos derechos financieros otorgados al hombre o a la mujer. Y es preciso en este punto no confundir entre la opiniÙŽn de la charÙŠa y las costumbres sociales, que varÙŠan de una sociedad a otra.           

     

Piscinas para mujeres y velo

 

Es necesario que se establezcan playas y se creen clubes deportivos para mujeres, entre otros para la nataciÙŽn y el ocio, o sino determinar dÙŠas u horas precisas para las mujeres en los clubes mixtos existentes en la actualidad, e ir ampliando estos espacios para responder a las necesidades de las musulmanas que cumplen sus obligaciones, y ello en todas las partes del mundo.

 

El velo para la nataciَn que he descubierto en mi ْltima visita a Egipto se ha transformado para mي en la varita mلgica que permitirل que la mujer pueda nadar con los miembros de su familia en las playas y piscinas mixtas, cosa que he visto al efectuar una visita a Alejandrيa con los miembros de mi familia, en la playa de Al-Muntazah, y pienso que es una soluciَn al problema de la mujer que lleva velo. Pude ver directamente lo que tenيan que aguantar las nadadoras musulmanas, pues la mayorيa de las que llevaban velo entraban en el agua con él puesto, es decir, se metيan a nadar con la ropa que llevaban en su vida normal, para disfrutar con sus maridos, hijos y familiares del placer de la nataciَn. Y constaté que muchas se quedaban sentadas en la orilla, con su ropa y sus lujosos velos de moda puestos. Mientras tanto la playa se llenَ de gente, se formaron hasta seis filas de mesas y sillas, en el agua el amontonamiento era enorme.

 

Este fenَmeno popular espontلneo y la comparaciَn entre varias playas (en particular porque yo acababa de llegar de Casablanca, Marruecos, y en mi mente aْn perduraban las imلgenes de sus bellas playas naturales y sus piscinas, y las imلgenes de otros sitios contemplados durante mi vida), me llevَ a meditar acerca de las mujeres que desean aplicar y preservar los valores de sus creencias, los comportamientos islلmicos y las exigencias humanas sin tener que perder los placeres lيcitos de la vida. Y encontré un principio de soluciَn cuando vi el velo de la nataciَn producido recientemente en Egipto, llamado "baٌador lيcito". En mi opiniَn, responde a todas las exigencias de un velo. Es de un tejido hecho con fibras industriales que no se pegan al cuerpo de la mujer cuando ésta se moja y sale del agua, por lo que no se notan las formas de su cuerpo. Pienso que las ciencias tecnolَgicas, que son un don de Dios todopoderoso, han contribuido a solucionar la participaciَn de la mujer, con su familia, en los placeres de la nataciَn y el disfrute de las incalculables ventajas que tiene para las personas.

 

Por ْltimo, debo reconocer que plantear la cuestiَn del velo para la nataciَn es el tema mلs difيcil de los que he planteado. Me ha estado rondando e inquietando mلs de dos meses. He estado reflexionando sobre todos sus aspectos, en particular los teolَgicos, no siendo yo teَlogo, y también los polيticos, no siendo yo un hombre polيtico y teniendo el velo ahora una dimensiَn polيtica, puesto que se prohيbe y se critica en muchos paيses, incluso paيses islلmicos.

 

Si el velo para nadar invade las playas del mundo, ØŸpodrÙŠa aligerar la presiÙŽn que sufren las mujeres que llevan velo o aumentarÙŠa su sufrimiento? Y algunos de los que insultan el Islam ØŸpodrÙ„n convencerse de que es una religiÙŽn de civilizaciÙŽn, de amor, de belleza, que puede existir en todos los tiempos y en todos los lugares?

 

La cuestiÙŽn estÙ„ sobre la mesa para investigarla, en aras al bien del Islam y del conjunto de la humanidad.

 

Dios decide del éxito de todos.          

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